El Capitan de tu Barco

El coaching es una conversación. Las conversaciones nos organizan. Se realiza en 5 pasos: objetivo, presente, dificultades, opciones, compromiso. Acaba siempre en un compromiso. El coaching es acción, no es elucubración, ni consideración, ni información.

El coahing es en su práctica una conversación entre 2 o más personas, en la que una hace de coach, es decir de entrenador, es decir busca que la persona o personas que acuden a él logren sus metas.

 

  1. Objetivo. No solo el proceso tiene un objetivo, cada sesión lo tiene, un objetivo que es como una etapa del proceso. En cada momento hay que saber hacia dónde vamos.
  2. Presente. Hay una situación real, lo que está sucediendo. Esta toma de conciencia, este saber realmente donde estamos, cómo está la situación es una de las claves del coaching y parte fundamental de cada sesión.
  3. Obstáculos o dificultades que están impidiendo llegar a la meta, si no hubiera estos obstáculos ya tendríamos ese objetivo que deseamos. Determinar con precisión que impide llegar es muy importante, no vaya a ser que queremos más alguno de los obstáculos que la meta y esa es la razón de que no avancemos hacia ella.
  4. Opciones. Nunca hay una sola posibilidad, abrir posibilidades es la herramienta más importante del coaching. Ver los diferentes caminos que nos puede posibilitar alcanzar nuestra meta.
  5. Compromiso. Acabar siempre con un compromiso. Una conversación que no acaba en compromiso es tiempo perdido. El compromiso es lo que nos hace avanzar y realmente lo que especifica que una conversación es coaching y no cualquier otra cosa. No es hablar por hablar, es un hablar que organiza nuestro mundo, que es práctico.

 

La naturalidad de la conversación del coaching se desarrolla del siguiente modo: Hipótesis de partida: quiero conseguir algo. Primero analizo ese algo que quiero conseguir y en qué va ser beneficiosos para mí. Una vez decidido como importante, analizo el presente, cómo está la situación en relación con ese algo que quiero conseguir. Al analizar así el presente me doy cuenta de los obstáculos que me impiden conseguir ese objetivo. Entonces repaso las opciones que tengo, teniendo en cuenta las dificultades, para sobrepasarlas y llegar de todos modos al objetivo. Llegados a este punto decido cuál es la mejor opción y establezco un plan de acción. Ahí está mi compromiso.

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